«Se ha cumplido el tiempo y el reino
de Dios está cerca. Arrepentíos y creed en el
evangelio».
«Venid conmigo
y os haré pescadores de hombres».
Resumen de la predicación inaugural de Jesús. El lugar geográfico en que Jesús inaugura su presentación es Galilea, una región hasta entonces insignificante y sin relieve.
Aquí hace oír su voz, apareciendo no como un profeta más, sino como aquel en quien, llegada la plenitud de los tiempos, el esperado reino de Dios comienza a ser realidad.
Reino de Dios es una expresión que hunde sus raíces en el Antiguo Testamento y el judaísmo. Compendiaba todo lo que Israel esperaba de los tiempos mesiánicos. En labios de Jesús adquiere un significado concreto: soberanía universal de Dios como padre compasivo y salvador. Sobre los corazones oprimidos destella así un rayo de esperanza.
La prioridad primera de Jesús es el Reino (cf. Mt 6,33). Esta realidad es ofrecimiento y don
de Dios, del que nadie queda excluido. Pero, si Dios otorga, espera a su vez una respuesta de
acogida por parte del hombre.
Para bajar la propuesta de orar en grupo con el evangelio: https://drive.google.com/file/d/1Arg99XBEu0N34ZWR-SO6vzDAMNMnOruV/view?usp=sharing
GRACIAS POR SER ESCOGIDO
Gracias, Jesús,
por la Buena Nueva de Dios
que llegó a mis oídos
y a mi corazón.
Gracias por ese Dios tuyo
tan allegado a mí
que me trata en todo
coma un hijo, hermano y amigo.
Gracias, Jesús,
porque para ti, para Dios,
y para todos nosotros
cada hombre y cada mujer
son lo más importante.
Gracias, Jesús,
por ese Dios tan dolido de la pobreza
que se abajó a los mas humildes,
para construir con nosotros
y en medio de nosotros
el mundo nuevo de Dios,
el mundo nuevo de la gente.
Gracias, Jesús,
por poner en mi tanta confianza
que me llamas a ser
compañero tuyo en tu tarea.
Gracias, Jesús,
por los compañeros que me diste,
por todos los amigos
que tenemos las mismas ilusiones,
el mismo gozo y la misma lucha.
Gracias, Jesús,
por ser activo
y por invitarnos a todos
en tu misma actividad de liberación.
(trad.libre de M.Regal; Un caxato para o Camiño; pp82-83)
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