sábado, 5 de agosto de 2017

Estudio Evangelio domingo 6 agosto 2017


18º Domingo
Tiempo Ordinario
6 Agosto 2017
Ruego/rogamos por pedir el don de comprender el Evangelio y poder conocer y estimar a Jesucristo y, así, poder seguirlo mejor
Apunto algunos hechos vividos esta semana que ha acabado
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Leo/leemos el texto.
Después contemplo y subrayo.
Ahora apunto aquello que descubro de JESÚS y de los otros personajes, la BUENA NOTICIA que escucho...veo
Pienso en situaciones y hechos de mi vida. También en las dudas que surgen sobre la fe en la resurrección. ¿Cómo las comparto, estas dudas, con los otros “discípulos”? Y, pese a que sea con dudas, la fe en la resurrección, ¿cómo da sentido a mi vida, a mis luchas, a mis alegrías?
Y vuelvo a mirar la vida, los HECHOS vividos, las PERSONAS de mi entorno... desde el evangelio ¿veo?
¿Qué experiencias encuentro de renovación, de transformación según el proyecto del Reino de Dios?
Marcos 9, 2-10
2 Seis días después Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y los llevó a un monte alto a solas. Y se transfiguró ante ellos.  3 Sus vestidos se volvieron de una blancura resplandeciente, como ningún batanero de la tierra podría blanquearlos.  4 Y se les aparecieron Elías y Moisés hablando con Jesús.  5 Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Hagamos tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». 6 Es que no sabía lo que decía, pues estaban asustados. 7 Una nube los cubrió con su sombra; y desde la nube se oyó una voz: «Éste es mi hijo amado. Escuchadlo».
8 Miraron inmediatamente alrededor, y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.
9 Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el hijo del hombre hubiera resucitado de entre los muertos. 10 Ellos guardaron el secreto, pero discutían qué querría decir con eso de «resucitar de entre los muertos».
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 (Si lo hacemos en grupo, lo puedo compartir)
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(Si lo hacemos en grupo, lo puedo compartir)

Llamadas que me hace -nos hace- el Padre hoy a través de este Evangelio y compromiso
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Plegaria. Diálogo con Jesús dando gracias, pidiendo...
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https://youtu.be/kSef6PGRLk0
Notas por si hacen falta
Notas para situar el texto, el  contexto y el pretesto
oSobre la fiesta de hoy (la Transfiguración del Señor), este mismo texto lo hemos encontrado este año en el segundo domingo de Cuaresma. Es propio de la Cuaresma la contemplación de este 'cuadro' que prefigura la Pascua de Jesús.
oPero ya hace días que lo leímos. No pasa nada, pues, si volvemos a leerlo desde los lugares, hechos, situaciones por donde pasa nuestra vida hoy.
oDe todas formas, aquí se intenta poner algunos acentos distintos, aunque muchas de las notas, naturalmente, serán las mismas.
oA diferencia del tiempo de Cuaresma, en el que contemplamos este evangelio mirando a la fiesta de Pascua que se acerca, la fiesta de la Transfiguración del Señor lo contempla en sí mismo. Estamos celebrando una fiesta del Señor. Sencillamente. Y pretendemos escuchar la palabra del Hijo predilecto, como dice una de las oraciones de la misa de este día, para ser coherederos de su gloria.
Algunas imágenes y símbolos que aparecen:
oEn el evangelio de Marcos el bautismo (1,9-11), las tentaciones (1,12-13) y la transfiguración de Jesús forman una tríada unitaria, que conviene interpretar conjuntamente. De hecho, los tres relatos describen momentos cristológicos bien significativos de la historia del nazareno. Descubren, de modo complementario, experiencias religiosas fuertes de Jesús al inicio de su ministerio (bautismo), en la hora decisiva de la prueba (tentaciones) y en la gloria de la exaltación (transfiguración), siempre en el camino hacia la Cruz. En domingos anteriores hemos interpretado los dos relatos primeros: uno al finalizar la Navidad y otro al comenzar la Cuaresma. Hoy, fiesta de la transfiguración del Señor, nos detenemos en el tercero de los relatos, sin dejar de considerar lo afirmado sobre los anteriores.
oLa "montaña alta" (2), en la Biblia, es lugar de proximidad con Dios, lugar donde Dios se revela. Es en la montaña donde se producen los contactos más significativos entre Dios y la humanidad.
oComo el bautismo, la forma literaria de la transfiguración es una teofanía. En el cenit de la narración se alza la declaración del mismo Dios sobre la personalidad oculta de Jesús que, a medida que enseña y actúa, se va mostrando paulatinamente en su ser más profundo. Éste es mi Hijo amado; escuchadlo, proclama el Padre. Confesión que casi es idéntica con la pronunciada en el bautismo: Tú eres mi Hijo amado, mi preferido. Pero los personajes secundarios han cambiado. Los testigos ahora son Pedro, Santiago y Juan, los tres discípulos predilectos del maestro (5,37; 14,33), pertenecientes al grupo de los doce (1,16-20.29; 3,16-19), no el Bautista, como en el caso del bautismo. Este hecho tiene su relevancia como veremos más adelante.
o"Moisés" y "Elias" (4) habían hablado con Dios en una "montaña alta". Son destacadas personalidades de la Primera Alianza: Moisés, el gran legislador que configuró a las tribus judías como pueblo en torno a Yahvé y a su Ley; y Elías, uno de los más sobresalientes profetas, que formó a su alrededor a un grupo de leales, partidarios decididos del “sólo Yahvé”, como único Dios del pueblo elegido, en unos tiempos difíciles de defección y apostasía. Representan la Ley y los Profetas, las dos partes de la Biblia; por lo tanto, representan la antigua alianza. Eran aquellos a quienes el pueblo "escuchaba" (7) hasta ahora. Que aparezcan conversando con Jesús indica que la Escritura da testimonio de Él. Por otro lado, ambos son personajes en los que sus vidas acaban de forma extraordinaria (Dt 34,6; 2Re 2,1 l).
oLas "tres tiendas" (5) pueden aludir a la fiesta de los Tabernáculos, una de las tres fiestas de peregrinación, vinculada con el recuerdo de los cuarenta años de estancia del pueblo en el desierto en tiempos del éxodo, donde los israelitas habían vivido en tiendas de campaña. Pero también se pueden referir a las estancias eternas del cielo (Lc 11,9; Jn 14,2).
oLa "nube" (7) es signo de la presencia de Dios (Ex 24,15-16; 40,35).
oLa "voz" (7) que sale de la nube revela la identidad de Jesús, como en la escena del bautismo de Jesús (Mc 1,1 l).
Notas para fijarnos en Jesús y el Evangelio (Marcos 9,2-10)
· Transfigurando a Jesús, Dios manifiesta a los tres discípulos que Jesús tiene la misma gloria divina, es decir, que es Dios; la escena es una anticipación de la resurrección (2-3).
· La presencia en la escena de la antigua alianza, representada por Elías y Moisés (4), viene a decirnos que Jesús lleva a plenitud lo que en la historia precedente del pueblo se había preparado. Dicho de otra manera, lo que era antiguo ha sido transfigurado, ha sido renovado por Aquél, Dios, que todo lo renueva (2Co 5,17; Ap 21,5).
· La voz de la "nube" (7) expresa el núcleo de la Buena Noticia: Jesús es Dios en medio de nosotros. En Él tenemos la posibilidad de "escuchar" a Dios mismo.
· Los discípulos han tenido ocasión de "ver" (9) anticipadamente el futuro que Dios les prepara. Pero también, "de pronto", se dan cuenta de la realidad actual: Jesús, el Hijo de Dios, está "solo con ellos" (8), haciendo el camino de la humanidad, un camino en el que hay de todo, también la cruz.
· “No contéis a nadie lo que habéis visto" (9): el camino de Jesús hay que vivirlo para poder contarlo. Y vivirlo pasa por la muerte y la resurrección. Cuando se haya pasado por aquí, se podrá explicar bien quién es Jesús.
· Jesús ha abierto en el corazón de los discípulos, ni que sea con interrogantes (10), la fe en la resurrección. La fe de todo discípulo de Jesucristo es una fe con dudas, con preguntas. Pero, al fin y al cabo, es la fe que da sentido al camino de discípulo, la fe que hace feliz a pesar del sufrimiento y de la muerte, la fe que permite ver al Hombre Nuevo, "transfigurado", en el Crucificado.
· En SINTESIS: Es un texto de una epifanía apocalíptica. La nube, la voz celestial, la presencia de Moisés y Elías evocan la manifestación de Dios en el Sinaí. El rostro resplandeciente y la túnica blanca recuerdan la visión del hijo del hombre de Dn 7. En Cristo, pues, se revela el Dios liberador de la esclavitud de Egipto, de la muerte a Elías, de la persecución helenista. En la transfiguración Jesús quiere que comprendan que la muerte no significa la ruina del hombre. Quien ha sido rechazado y ha dado la vida por el bien de los demás no fracasa definitivamente. Simón, (“el Piedra” = el obstinado), Santiago y Juan (“los Truenos” = los autoritarios) son los tres que presentan mayor resistencia al mensaje. Quiere darles la experiencia de su condición divina, significada por el color blanco luminoso, y la conversación con la Ley y los Profetas. Pedro no comprende, no ve la novedad de Jesús. Dios interpreta el hecho: este es mi Hijo amado; escuchadle.

LUMINOSA OSCURIDAD


Eres incomprensible.
Pero la oscuridad
de tu misterio
es más luminosa
que nuestras ideologías,
pequeñas luces
colgadas en las encrucijadas.

Eres inaccesible.
Pero tu distancia
es más acogedora
de lo último de mi ser
que todos los brazos
que se cierran con amor
sobre mis espaldas.

Eres indecible.
Pero tu nombre,
orado humildemente,
va manando silencioso
más sabiduría
que los torrentes de palabras
que circulan en la tierra.

Eres inmanipulable.
Pero tu designio
trae hasta mis venas
una gota de vida eterna
que hace brotar
desde dentro de mi realidad
todas mis creaciones.

B. González Buelta


«CAMINARÉ EN PRESENCIA DEL SEÑOR EN EL PAÍS DE LA VIDA»

Estoy pensando en el país de la vida.
Debe estar fuera de nuestra galaxia.
El país de la vida no es, desde luego, este que conozco.
Hoy mismo me llegan noticias de muerte:
239 víctimas en un accidente aéreo;
ayer enterramos a un sacerdote amigo;
anteayer murió una joven madre en la carretera,
dejando tres niños -el mayor de tres años-.
No quiero contar los que ahora mismo están muriendo,
víctimas del hambre, de epidemias, de abortos y violencias,
los interminables genocidios silenciosos,
nadie mata, pero todos dejamos morir.
Sí, es verdad que nacen más niños,
que el mundo crece y progresa,
que vence la vida.
Pero hay otras muertes:
las del vacío y desencanto, la tristeza y desamor,
el miedo y el fracaso, la esclavitud...
¡Hay tanta muerte interior!

No, el país de la vida no es éste,
no es un país superdesarrollazo
-¡cuánta muerte en ellos!
ni un país de ensueño, que es utopía,
ni un monte iluminado, no hay montes Tabor.
El país de la vida no es un lugar geográfico, sino espiritual;
no está en las condiciones de vida, sino en las actitudes;
no está fuera, sino dentro.
Está en la calidad, en el esfuerzo, en el estilo,
en el pensamiento, en el corazón, en la relación.

Entraré en el país de la vida
cuando camine con los hermanos,
cuando me acerque a los pobres y a los que lloran,
cuando unamos las manos y los corazones.

Caminaré en el país de la vida
cuando la sepa valorar,
cuando la sepa dar y compartir,
cuando la sepa sembrar.

Viviré en el país de la vida
cuando no la retenga codiciosamente,
cuando la sepa perder.

Es decir, caminaré en el país de la vida
cuando camine en «presencia del Señor».

Ahora ya lo sabes,
el país de la vida es el país del amor,
el país de la vida es el Señor.


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