PARA SALVAR LO QUE ESTABA PERDIDO
Hay dos maneras de ver a la gente:
con ojos de acusador
y con ojos de sanador.
Los ojos del acusador
no ven más que el pecado,
y en el pecado razones para el desprecio
Los ojos del acusador son ojos ciegos,
y se desprecian cuando alguien
pretende ver en cada persona
algo más grande que su pecado.
Los ojos del acusador murmuran,
critican si te abajas al pecado.
Los ojos del acusador
son ojos sin esperanza,
son ojos duros,
son ojos de condenación.
Jesús no tiene ojos de acusador.
Los ojos del sanador son hondos y finos
para ver y distinguir
los pequeños detalles que hablan de esperanza.
Los ojos del sanador
siempre tienen cercanía al pecador,
y se alegra cuando alguien
le extiende una mano y el corazón.
Los ojos del sanador
confía en que la gente
es más grande y buena
que el pecado que la envuelve.
Jesús tiene ojos de sanador con todos nosotros.
En la comunidad todos debemos tener
ojos de sanador unos con otros,
para buscar y salvar
todo lo que entre nosotros esté perdido.
(Traducido de M. Regal, Un caxato para o camiño, pp 107-108)
No hay comentarios:
Publicar un comentario